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El empleo autónomo, una vía para la inclusión laboral

14 Nov El empleo autónomo, una vía para la inclusión laboral

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Cermi.es (13/11/2017)

El empleo es una cuestión que se puede abordar desde muchas vertientes y afecta a otras tantas en toda una vida. En el caso de las personas con discapacidad es una materia siempre pendiente, precisamente por las barreras que persisten y a veces incluso se multiplican, bien por el efecto pernicioso de avances tecnológicos, paradójicamente, bien por otros escenarios novedosos. Los trabajadores autónomos siempre son referidos como los valientes del panorama económico, los magníficos, pero de nuevo, en el sector de la discapacidad las condiciones son aún más extremas. Según los expertos de esta mesa hacen falta más apoyos, más sensibilidad en las normas, como en la reciente reforma del Trabajo Autónomo, más conocimiento sobre la inversión que supone esta apuesta y una decidida aplicación de la nueva modificación de la ley de contratos del sector público, que puede cambiar la dinámica del empleo y autoempleo en este sector de una manera muy significativa.

Pepa Torres, secretaria de la Comisión de Inclusión Laboral del Cermi, abre la mesa afirmando rotundamente que “el empleo autónomo en las personas con discapacidad en nuestro país está regular, porque también lo está en el resto de la población”. De hecho, esta experta asegura que si comparamos la tasa de autoempleo que tiene el sector con discapacidad y la que tiene la población sin discapacidad, la diferencia en autoempleo no es tanta como en el resto del empleo.

Y añade: “Desde el sector de las personas con discapacidad siempre hemos pensado que el emprendimiento es un mecanismo estupendo de inclusión laboral, sin embargo nos enfrentamos a las mismas barreras que cualquier persona sin discapacidad que decide ser autónomo, con el añadido de que nosotros contamos con muy poco apoyo en lo que es el ecosistema de apoyo al emprendimiento y ahí es donde nos queda un trabajo de sensibilización y diseño de proyectos y programas que incidan en todo el itinerario del autoempleo”.

Y aporta además los últimos datos oficiales sobre empleo de personas autónomos que indican que en el último semestre de 2017 ha habido un incremento en torno al 4% respecto a los datos de 2016. “Probablemente es una tasa todavía baja, pero ahí estamos, creo que es una apuesta interesante”, asegura Pepa Torres, y añade una apuesta: “Dentro de unos años, en el futuro próximo, la fórmula de autoempleo tendrá un peso más importante que el que tiene en la economía general”.

Desde el punto de vista de la empresa privada, Graciela de la Morena, Directora de la Fundación Konecta, explica que ellos vieron un gran potencial en el emprendimiento de las personas con discapacidad, “veo mucha ilusión pero también mucha necesidad de apoyo y eso es lo que nos llevó a crear una cátedra de emprendimiento hace 3 años con la Universidad Rey Juan Carlos”.

En tres años de experiencia en esta cátedra, según De la Morena, se han creado 56 empresas de la mano de personas con grandes discapacidades, “proyectos súper innovadores, muy vinculados a temas que les afectan a ellos directamente, como son los nichos de mercado en torno a la accesibilidad, que no están en el mercado actual; ellos desarrollan su idea de negocio relacionada con la satisfacción de esas necesidades de las propias personas con discapacidad, eso es algo a destacar. En el 85-90% de los casos son proyectos de este tipo”.

Una reforma insuficiente

Sin embargo, el mundo de los autónomos es muy atómico y presenta una situación económica compleja, según el secretario general de UPTA (Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos), Eduardo Abad. “Un colectivo muy amplio, casi el 18% de las altas en la seguridad social, por lo tanto somos un colectivo con un peso súper específicos y no solo desde el punto de vista económico sino desde el punto de vista de estructuración del país”, asegura Abad.

En el caso de los autónomos con discapacidad, “desgraciadamente, están en total desventaja con los trabajadores sin discapacidad y uno de los principales temas que está sin resolver y al que la ley que fue aprobada hace escasamente una semana no ha hecho referencia es que se igualen exactamente los derechos porque es absolutamente inasumible que tengamos bonificaciones a la contratación de trabajadores por cuenta ajena con discapacidad pero que los autónomos no podamos tener esas mismas condiciones, exactamente en los mismos términos”.

La Ley de Reformas Urgentes del Trabajo Autónomo, aprobada recientemente, ha centralizado en este momento el debate. Según Abad, “es una absoluta barbaridad y no ha sido atendida una clarísima demanda de un colectivo tan importante, es tremendamente injusto”. Y explica: “Le hemos dado muchas vueltas y hemos trabajado con políticos, con el Cermi, etc. y en temas de discapacidad hemos metido siete bloques de enmiendas que iban desde la fiscalidad hasta la accesibilidad y desgraciadamente solo hemos logrado dos”. La ley ha hecho una mínima referencia a los trabajadores autónomos con discapacidad, “más bien ha hecho una mínima referencia para que los trabajadores autónomos con hijos con discapacidad puedan contratarles, es decir, los autónomos con hijos con discapacidad podrán beneficiarse del 100% de la base de la cuota de la seguridad social para poder hacer la contratación y poco más. Poco más trata esta ley de mejorar la situación de los autónomos ni de los hijos de los autónomos con discapacidad”, resume Eduardo Abad en tono crítico y decepcionado.

Pepa Torres explica que la reclamación del sector de la discapacidad iba más allá, “reclamábamos que la bonificación llegase al cien por cien durante toda la situación de alta como autónomo, para equipararlo con la bonificación que se tiene en los casos de los CEE, porque algunos CEE incluso son emprendimiento de personas con discapacidad y no se ha conseguido, pero es que ni siquiera se ha conseguido equipararlo a la bonificación de las empresas cuando contratan a una persona con discapacidad”.

Es entonces cuando el moderador, José Manuel González Huesa, director general de Servimedia, se pregunta si estas cosas ocurren por desconocimiento o por falta de sensibilidad. “Denota poca sensibilidad”, responde de manera inmediata Pepa Torres y, al instante, de nuevo con dureza, Eduardo Abad afirma: “Yo lo catalogo como un atropello a los derechos de los ciudadanos que tienen discapacidad, me parece que en una sociedad moderna y desarrollada un autónomo con discapacidad no debe estar tratado como un autónomo residual. Nuestra organización es muy sensible con las personas que tienen una discapacidad porque entendemos que más vulnerables y por eso estamos empeñados en que existan mecanismos de defensa. Si para un autónomo abrir su negocio todos los días es complicado, cómo de complicado tiene que ser hacerlo con unas limitaciones físicos o de otro tipo. Me parece que son injustos los que a día de hoy no han querido, porque es un tema de querer, modificar la situación de estas personas. Son muy injustos y lógicamente tratan al autónomo con discapacidad como un colectivo residual y eso es inaceptable en esta sociedad”.

Existe otra razón para estas actuaciones, según la secretaria de la Comisión de Inclusión Laboral del Cermi, “siempre se ve como un coste y cuando se hace política de verdad para fomentar el empleo de las personas con discapacidad es una inversión clarísima”.

La demostración y visibilidad es uno de los caminos que indica Graciela de la Morena para mejorar la realidad del autoempleo de las personas con discapacidad: “Es importante el factor de visibilidad. La sociedad española, que tan avanzada está en inclusión laboral y social, sigue presentando muchísimas barreras a la hora de tratar a las personas con discapacidad en igualdad de condiciones. El hecho de que un emprendedor con discapacidad cree su propia empresa, ya solo eso va a sensibilizar a los demás, es pura demostración. Apoyar económicamente con ayudas, igual que se apoya a las empresas privadas o a Centros Especiales de Empleo es algo que tiene todo el sentido. Insisto, además de generar empleo, va a generar un impacto de sensibilización importante a la sociedad”.

Y añade un nuevo dato y una sugerencia para el debate: “La Lismi favorece que las empresas decidan contratar servicios con grandes CEE y no te planteas contratar los servicios de un emprendedor con discapacidad, por eso sería importante hacer un directorio de autónomos con discapacidad para acercar estos servicios al mundo empresarial, porque además la ley pone bien claro que la subcontratación puede ser a un CEE o a un autónomo con discapacidad”.

Agrupaciones de Interés Económico y sector público

Entonces Eduardo Abad recoge la sugerencia y aporta una propia: “Las agrupaciones de interés económico como salidas geoestratégicas para que autónomos que tienen una profesionalidad contrastada en distintos sectores puedan unirse y presten servicios conjuntos a grandes empresas, administraciones públicas… Incluso nuestra pretensión es que las administraciones públicas, sobre todo los ayuntamientos, doten las plicas y los concursos que desarrollan todos los años con una puntuación especial para agrupaciones de interés económico de autónomos o empresarios que tienen discapacidad”.

Estas agrupaciones son el mecanismo para que los autónomos, con y sin discapacidad, puedan llegar a los contratos públicos, según explica el secretario general de UPTA.

Y de nuevo surge otro aspecto de interés, otra modificación legal que promete grandes avances, según Pepa Torres: “. La modificación que se ha introducido en la Ley de Contratos del sector público respecto a todo el tema social y específicamente lo que tiene que ver con las personas con discapacidad creo que va a ser un antes y un después sobre la realidad del empleo de las personas con discapacidad”. Y es que entiende que “las dos medidas, la prohibición de contratar con la Administración si no se cumple la cuota de reserva, y las reservas específicas a CEE de iniciativa social, son fundamentales para nuestro colectivo y van a tener un impacto a medio plazo muy, muy importante. Soy optimista aunque tenemos que sensibilizar, informar e incluso ayudar a las propias administraciones a configurar los pliegos para que esto se pueda llevar a cabo”.

Obviamente no va a ser inmediato, insiste esta experta, ya que ahora habrá que hacer un trabajo de sensibilización y de información, incluso de colaboración.

También será necesario mejorar la cualificación y preparación de los trabajadores con discapacidad, apunta José Manuel González Huesa. Pero según Graciela de la Morena, “lo primero es trabajar en la accesibilidad de colegios, institutos y universidades para que realmente se facilite la formación superior de estas personas. Pero también hay mucha carencia en todos los temas de emprendimiento, en autogestión, imagen personal… son materias que deberían estar en cualquier carrera, si no, tienes que ser un luchador y un aventurero para lanzarte al emprendimiento, porque nadie te ha acercado a este mundo, pero es una vía muy buena para las personas con discapacidad y debería facilitarse una formación más específica”.

Y finalmente se apunta también la necesidad de mejorar las posibilidades que ofrece el teletrabajo para algunas personas con discapacidad, o la oportunidad del coworking, (Si se traduce, sería trabajo compartido o trabajo en cooperación, y se trata de una forma de trabajo que permite a profesionales independientes y pymes de diferentes sectores compartir un mismo espacio y a la vez proyectos conjuntos), en este caso se comenta la idea de un coworking de autónomos con discapacidad o la de reservar una cuota para autónomos con discapacidad en los coworking gestionados por las administraciones públicas.

Notas:

Artículo de Blanca Abella publicado en “cermi.es” número 277

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